Rechiflado en mi triteza te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer
tu presencia de bacana puso calor en mi nido
fuiste buena, consecuente y yo se que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego de remanye cuando vos pobre percanta
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión
hoy sos toda una bacana la vida te rie y canta
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones,
Te engrupieron los otarios las amigas el gavión
La milonga entre magnates con sus locas tentaciones
Donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
Se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón
Nada debo agradecerte mano a mano hemos quedado,
No me importa lo que has hecho, lo que hacés y lo que harás
Los favores recibidos creo habértelos pagado
Y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto que tu triunfo pobre triunfo pasajero
Sea una larga fila de riquezas y placer
Que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos
Que te abrace en las paradas con cafichias milongueros
Y que digan los muchachos es una buena mujer.
Y mañana cuando seas descolado mueble viejo
Y no tengas esperazas en el pobre corazón
Si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo
Acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
Pa ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
TOMO Y OBLIGO
Tomo y obligo, ¡mándese un trago! que hoy necesito el recuerdo matar;
sin un amigo, lejos del pago, quiero en su pecho mi pena volcar.
Beba conmigo, y si se empaña de vez en cuando mi voz al cantar,
no es que la llore porque me engaña, ¡yo sé que un hombre no debe llorar!
Si los pastos conversaran, esa pampa le diría
de qué modo la quería, con qué fiebre la adoré;
cuántas veces de rodillas, tembloroso yo me hincaba
bajo el árbol deshojado donde un día la besé.
Y hoy al verla envilecida, a otros brazos entregada,
fue pa' mí una puñalada, y de celos me cegué;
y le juro, todavía no consigo convencerme
cómo pude contenerme, ¡si ahí no más no la maté!
Tomo y obligo, ¡mándese un trago! ¡De las mujeres mejor no hay que hablar!
Todas, amigo, dan muy mal pago, y hoy mi experiencia lo puede afirmar.
Siga un consejo: ¡no se enamore! y si una vuelta le toca hocicar,
¡fuerza, canejo, sufra y no llore, que un hombre macho no debe llorar
Volvio una noche
Volvió una noche, no la esperaba, había en su rostro tanta ansiedad
que tuve pena de recordarle su felonía y su crueldad.
Me dijo humilde, si me perdonas el tiempo viejo otra vez vendrá,
la primavera es nuestra vida, veras que todo nos sonreirá.
Mentira, mentira, yo quise decirle, las horas que pasan ya no vuelven mas.
Y así mi cariño va al tuyo enlazado, es solo un fantasma del viejo pasado
que ya no se puede resucitar.
Callé mi amargura y tuve piedad, sus ojos azules muy grandes se abrieron,
mi pena inaudita pronto comprendieron
y con una mueca de mujer vencida me dijo: es la vida. Y no la vi mas.
Volvió esa noche, nunca la olvido, con la mirada triste y sin luz.
Y tuve miedo de aquel espectro que fue locura en mi juventud.
Se fue en silencio, sin un reproche, busqué un espejo y me quise mirar.
Había en mi frente tantos inviernos que también ella tuvo piedad.